PRÁCTICAS DEL LENGUAJE CONTINUAMOS CON EL NEGRO DE PARÍS
1. Leer la biografía del autor
“ El negro de Paris “
Osvaldo Soriano, el autor
"(...) Yo no tengo biografía. Me la van a inventarlos gatos que vendrán cuando yo esté, muy orón-do, sentado en el redondel de la luna."
Osvaldo Soriano amó siempre a los gatos.
Él mismo dice: "El día que nací, había un gato esperando al otro lado de la puerta”.
Nació en Mar del Plata, el 6 de enero de1943. Fue el único hijo de José Vicente Soriano, un catalán a quien trajeron a la Argentina cuando tenía sólo dos meses, y de doña Eugenia, una señora nacida en Tandil. Don José, el padre, era inspector de Obras Sanitarias. Cuenta Soriano: “Él construyó las primeras cloacas de Mar del Plata, por ejemplo, y estaba orgulloso de levantarse a las cuatro de la mañana, en camiseta, a controlar la pureza del agua que salía por la canilla y a velar de ese modo por la salud de la población".
Por el trabajo de don José, la familia se trasladó muchas veces durante la infancia y la juventud de Osvaldo. Cuando tenía tres años, se instalaron en Tandil; un año después, fueron a vivir a San Luis hasta que cumplió los diez. Se mudarán por un año a Río Cuarto, , en la provincia de Córdoba; regresaron a Tandil, se trasladaron luego a Cipolletti, en Río Negro, y después nuevamente a Tandil... "Yo lo quería mucho al viejo y fui feliz con los dos únicos juguetes que tuve: una lanchita a kerosene y un camioncito de madera que me hizo él. Es que mi viejo ganaba ciento catorce pesos y yo tenía un solo pulóver, un solo guardapolvo y no me importaba. Pero... hubo una cosa que hoy me duele: ¿por qué no me preguntó si yo quería vivir en todos los sitios adonde lo llevaba su trabajo? Aquellas mudanzas me dejaban solo, me cortaban los afectos con los amiguitos, después con las novias. Pero bueno, él era un luchador y nos llevaba de pueblo en pueblo.
Por el trabajo de don José, la familia se trasladó muchas veces durante la infancia y la juventud de Osvaldo. Cuando tenía tres años, se instalaron en Tandil; un año después, fueron a vivir a San Luis hasta que cumplió los diez. Se mudarán por un año a Río Cuarto, , en la provincia de Córdoba; regresaron a Tandil, se trasladaron luego a Cipolletti, en Río Negro, y después nuevamente a Tandil... "Yo lo quería mucho al viejo y fui feliz con los dos únicos juguetes que tuve: una lanchita a kerosene y un camioncito de madera que me hizo él. Es que mi viejo ganaba ciento catorce pesos y yo tenía un solo pulóver, un solo guardapolvo y no me importaba. Pero... hubo una cosa que hoy me duele: ¿por qué no me preguntó si yo quería vivir en todos los sitios adonde lo llevaba su trabajo? Aquellas mudanzas me dejaban solo, me cortaban los afectos con los amiguitos, después con las novias. Pero bueno, él era un luchador y nos llevaba de pueblo en pueblo.Porque creía que había un mañana mejor para la Argentina."
"Mi mamá, para que me durmiera, me contaba historias de gente medianamente loca. Del Gordo y el Flaco (Laurel y Hardy), que ahora son mis héroes, tan ingenuos frente a los tipos más pode-rosos. El Gordo intentaba tener autoridad: le decía al Flaco cómo hacer las cosas y a él le salía todo como el diablo. `No camines para ese lado porque hay un pozo ́, decía... ¡y salía él mismo y se caía de traste en el pozo!"
El fútbol fue una de las grandes pasiones de Soriano. En cada pueblo al que se trasladaba con su familia, él se encargaba de encontrar a un grupo de amigos para armar un equipo. Durante su adolescencia, jugaba de centro delantero y, cuando vivía en Cipolletti, ganó sus primeros pesos como número 9 en la Liga del Alto Valle. Tuvo una lesión en la rodilla y debió dejar el fútbol pero extrañó siempre sus tiempos de jugador .Don José tenía un "Gordini" al que armaba y des-armaba con la ayuda de su hijo. Osvaldo era buen mecánico pero como era malo para las matemáticas nuncaLlegó a ser ingeniero electrónico como quería su papá. "En el fondo de la casa de Cipolletti, el viejo tenía un taller lleno de extrañas herramientas que iba comprando a medida que lo visitaban los viajantes de Buenos Aires. Había algunas muy estrambóticas, llenas de engranajes, sin fines, manómetros y relojes, que nadie sabía para qué servían."De adolescente, Soriano trabajó envolviendo manzanas en la Patagonia. Iba a su trabajo en una motito "Tehuelche" donde había pegado el escudo del club de sus amores: San Lorenzo de Almagro. En la moto, llevaba siempre una novela para leer a la hora del almuerzo.
"En realidad, yo no terminé la secundaria pero creo que los libros me hicieron nacer de nuevo, cuando empecé a leer ,cerca de los veinte años; antes no había librerías en los pueblos donde vivimos." Después, siendo todavía muy joven, trabajó en un frigorífico y como sereno en una metalúrgica de Tandil. Fue en esa época que empezó a escribir sus primeros cuentos y muy pronto lo contrataron como periodista en el diario El eco de Tandil.A los 26 años se vino a Buenos Aires y vivió en una pensión de Avenida de Mayo. Fue periodista en las revistas y diarios más importantes de ese momento como Primera Plana, Panorama, La Opinión y El Cronista. En 1971 entró a trabajar en La Opinión. Estuvo un tiempo a cargo de la sección deportes, un puesto ideal para un futbolero como él, porque podía ver partidos y escribir como un sabio sobre la materia que más le gustaba. Cuando el director del diario descubrió que Soriano era muy buen escritor, le encargó artículos más importantes y él comenzó a analizar y a escribir sobre temas de la realidad argentina, sobre los enfrentamientos en los sindicatos y en los y en los partidos políticos y sobre la violencia que se vivía en la Argentina de ese momento. Pero, dicen, que Soriano disfrutaba sobre todo de la amistad con otros periodistas y escritores que trabajaban también en La Opinión y trataba de escabullirse detrás de las columnas de mampostería de las oficinas para que ningún jefe le encargara alguna nota.
"Desde entonces deambulé por la redacción y me dediqué a hacer lo que más me gustaba. Es decir, nada."O, todo lo contrario, porque esa fue la época en que comenzó la escritura de sus novelas.En 1973 publicó su primera novela Triste, solitario y final, en la que recreó la historia del Gordo y el Flaco. "A mí un gato me trajo la solución para Triste, solitario y final ,porque no se me ocurría cómo terminar la novela. Era un gato negro de mirada contundente, muy parecido a Taki, la gata de Chandler."1Cuando la dictadura militar se apoderó del gobierno, en 1976,Soriano abandonó el país y se instaló en Bruselas."El negro Vení fue el gato que me acompañó en el exilio", contó luego el autor. Después, se trasladó a París donde durante un tiempo limpió oficinas e iglesias. "En esa ciudad conocí a una chica, pero era alérgica a los gatos y al poco tiempo me alejé de ella.
"En París, Soriano se hizo amigo de Julio Cortázar, uno de los más importantes escritores argentinos. "Julio tenía una gata llamada Franelle, franela en francés. Yo solía cuidársela cuando él y Carol viajaban a Nicaragua. Andaba por mi departamento, jugando con mi gato. El día que Julio me dijo: `¿Sabes que se murió Franelle? ́, a mí me corrió frío por la espalda." Soriano y Cortázar publicaron juntos en París la revista Sin censura donde denunciaban los crímenes de los gobiernos militares de la Argentina y otros países de América. En esos años, comenzó a colaborar con el periódico italiano Manifesto. Los lectores italianos se identificaron muy pronto con el tono y los personajes de sus crónicas. Mientras vivió en París, organizó una cadena de amigos que le permitían tener noticias de los resultados de los partidos de San Lorenzo, el club de sus amores. Sabía de memoria las formaciones del equipo y coleccionaba las ediciones de El Gráfico de los años en que San Lorenzo había ganado el campeonato de primera. Durante esos años, produjo algunas de sus novelas. "Hubo en ese tiempo, un gato llamado Peteco me sacó de muchos apuros en los días en que escribía A sus plantas rendido un Ieón."En 1983, los militares debieron abandonar el gobierno y posteriormente se los juzgó por los crímenes que habían cometido. Un año después, Osvaldo regresó a Buenos Aires junto a su esposa, una francesa a quien había conocido en París, llamada Catherine Brucher. El gato Vení viajó con ellos y murió en Buenos Aires. Soriano y su esposa se instalaron en el Barrio de La Boca. Participó en la fundación del semanario El Periodista y escribió para el diario Página 12, donde se publicaron muchos de sus relatos. En la Argentina, varias de sus novelas fueron llevadas al cine. "No es posible usar al gato para nada personal, no hay manera de privatizarlos, son independientes y orgullos. Por eso, fue imposible hacer que aparecieran los gatos de mis novelas cuando se las llevó al cine. Yo los puse en el libreto pero el director, Héctor Olivera, me dijo que estaba loco: ¡un gato actor!, el Negro, tendría que seguir al personaje, lavarse a su lado, comerse una laucha y echarse a dormir. ¿Cómo hacer para que un gato en la película interprete disciplinadamente al que aparece en la novela? “Desde su retorno al país, publicó varias novelas más: No habrá más penas ni olvido; Artistas, locos y criminales; Rebeldes, soñadores y fugitivos; Cuentos delos años felices y La hora sin sombra, su último libro, en 1995.Para decirlo mal y pronto: hay gatos en todas mis novelas. Soy uno de ellos, perezoso y distante. Ahora mismo, una de mis gatas se lava las manos acostada sobre el teclado de la computadora y tengo que apartar la con suavidad para seguir escribiendo. Todos los escritores con corazón se han ganado un gato que los sigue y los protege. “En 1992 nació Manuel, su único hijo. "Cuando yo era chico mi gato Pulqui era mono, león, pirata y bandolero. Yo lo acechaba entre las plantas del jardín y me le tiraba encima con el cuchillo de madera entre los dientes. Ahora mi hijo combate contra la gata Virgula que le devuelve los golpes. Son arañazos de mentira, en un revoltijo de sillas volteadas y malvones floridos. Las suyas, como las mías antes, son fantasías de selvas y mares, de castillos y mosqueteros. Esos años felices e irrecuperables en los que uno aprende, si aprende algo, que los gatos nos traen a domicilio el misterio de la creación”. Osvaldo Soriano contrajo una grave enfermedad y murió en Buenos Aires el 29 de enero de 1997
1 . Luego de leer la biografía, la vida del autor del libro.
2 ¿qué tienen en común el protagonista del cuento con el escritor?
3¿En qué años vivió en Paris el protagonista del cuanto y en qué años vivió el autor? ¿coinciden?
Buscar en libros o en internet qué es una autobiografía?
4. Escribir una autobiografía.
5. DATO: ¿Qué es una autobiografía?
Una clase especial del género biográfico es la AUTOBIOGRAFÍA, que es una narración en 1° persona (yo), donde el autor relata su propia vida, incluyendo sus sentimientos y sus opiniones. Su objetivo también es informar. Por ejemplo: “A los 3 años mi juego preferido era….., viví en Florencio Varela, mi mascota era un perro llamado Capitán………
Saludos para todas las familias!!
No hay comentarios:
Publicar un comentario